Padre malhablado

Hasta los cojones de oir putos diminutivos para todo. Vamos a contar cuatro jodidas verdades, ostias.

Las fotos de “embarazados”

Una mujer puede ser sexy de muchas maneras, pero nunca lo puede ser embarazada. Uno de mis hobbies es pasarme por los escaparates de los estudios de fotografía, si, esa pobre gente se pasa la vida fotografiando gente fea en bodas, bautizos, comuniones y otros extras, como las fotos de “embarazados”. No os creáis que lo hago solo por reírme y criticar, también para aprender –uno de mis sueños es ser fotógrafo de topmodels-.  El caso es que parece que se ha puesto de moda hacer fotos “molonas” (es decir, de estudio) a parejas donde ella está embarazada. Él tendrá un momento embarazoso después, porque siempre quedará constancia gráfica de la cara de panoli que puso en las fotos.

No apto para ombligofóbicos.

 
¡Joder!. Vale que ellas quieran tener un recuerdo, ¿pero porqué contigo?. Es su tripa, no la tuya. Es su momento –embarazada-, no el tuyo. ¿No era suficiente el martirio de las fotos de la boda?, ¿no vale con soportar los planes de suegras, tías, madres y abuelas sobre el bautizo?. No lo hagas, no caigas, no habrá vuelta atrás. Por lo menos, intenta que tú no salgas estropeando la foto.

Si no hay forma de evitar el proceso, te daré algunos consejos, como fotógrafo profesional (eh!, tengo un título que pone que lo soy) y también como padre, es decir, alguien le ha hecho ya un bombo (de esto, deberían hacer exámenes y dar títulos):

Una foto de embarazada se compone de dos cosas:

a)    Una embarazada con una tripa GORDA. No vale con una de tres semanas, es necesario una de seis o siete. Si tienes suerte, y dejas pasar el tiempo diciendo “espera cariño, que he leído que hasta la séptima semana no salen bien las fotos” igual te libras. Si te pide razones, explícale que la linea alba suele salir los ultimos meses y que sin ella las fotos no son iguales. Otras razones son que la panza si no es gorda no se identifica como embarazada y la gente puede pensar que está gorda, no embarazada. ¿No querrás estar delante cuando eso ocurra verdad?.

b)    Un fotógrafo de verdad. No vale tu primo, que tiene una réflex. Una foto de embarazada es algo complicado, porque una tripa –de por sí- no es algo bonito, hay que hacerlo bonito. Igual que para todo, un profesional es el que hace lo que la gente normal no puede, y esto es importante cuando se trata de convertir un cuerpo enorme, dentro de una mujer llena de hormonas, en algo bonito y hasta sexy (ni de coña). Para eso hace falta magia amigo, olvídate de tu primo el de la reflex.

Como está claro que habrás pasado del punto B, veamos como podemos hacer que el primo de la réflex consiga algo que cuando lo pongas en tu blog no haga que internet sea peor que lo que es.  Algunos consejos básicos:

1.    No saques las tetas de tu novia. Parece obvio, pero hay gente que es imbécil. Unas tetas siguen siendo unas tetas, aunque sea de una embarazada. Si quieres hacer fotos de desnudos y que estas sean bonitos, realmente necesitas un profesional.

2.    Elige un fondo apropiado. El sofá de tu casa, es un puto sofá, no seas gañan. Puedes usar unas cortinas, una pared siempre que sea uniforme y no haya cuadros o algo que distraiga (y que no se vea el gotelé, por dios!!).

3.    La luz es importante, de hecho es lo más importante en esa foto que vas a hacer. A no ser que quieras estropearla no uses flash. Utiliza luz natural, si es posible a través de una ventana. Si entra demasiada luz, tápala con una cortina o aleja a tu chica para que la luz no le de de forma directa.  Si tienes una buena cámara reflex prueba a hacerla con luz interior, sube el iso a 3200, cambia el balance de blancos y busca una foto con claroscuros para pasarla luego a blanco y negro.

4.    Si sabes de fotografía, ¿para que cojones estás leyendo esto?. Lo que más pega es un highkey con algo de glow, pero eso ya lo sabes ¿no?.

5.    Antes de hacer la foto, hazte una sesion privada de visionado en flickr u otros sitios de fotografias “a granel”. Sirve tanto para saber lo que no quieres (hay fotos espantosas!)  como para darte ideas de lo que quieres. Si tu novia/pareja/mujer tiene una idea de lo que quiere, también puede ayudar.

La negociación

Sí, aquello que ves es tripilla. Ya lo empiezas a ver, ella todavía no lo siente dentro, pero ambos sabéis que el concepto “la niña/el niño” es algo que se empieza a materializar. Ella además sufrirá una serie de cambios físicos, que varían mucho para cada mujer, es decir, da igual lo que leas que siempre será una sorpresa.

Una cosa importante que debes entender, es que a partir de ahora hay dos roles diferenciados claramente, y que son tan antiguos como el ser humano. Ella será la madre, y tú serás otra cosa. Disponte a ser ignorado, a ser considerado un mero acompañante. Ese concepto de sociedad igualitaria en el que has sido educado, aquí desaparece. En todo este proceso, ella es la importante. Y eso es irrebatible, tú nunca podrás parir un niño, asi que calla y escucha. Eres como la materia oscura, necesaria para explicar ciertas ecuaciones de la física, pero a nadie más le importa un culo, no se ve, no se habla de ella, y solo sale cuando se habla de cosas gordas con pinta de marron o catástrofe.


Esa fue la primera lección que aprendí. A menudo lo había visto en parejas que llevaban mucho tiempo casadas, que él tendía a darle la razón a ella sin discutir, y parecía feliz. En mi mundo eso no funcionaba así, en mi mundo si algo no era justo, había que negociar, discutir, y pelear por aquello que era justo.

Primera regla: Cuando veas que no busca un acuerdo, sólo discutir, dale la razón.

Ahora que ella comienza a ser la reina de la fiesta, la negociación empieza a ser muy complicada, porque veámoslo asi. La fiesta es su útero, y tú ni siquiera estás invitado, asi que te conviertes más o menos, en el proveedor de cervezas de la fiesta. Asúmelo. Es el comiendo del “todo vale” para ellas, asi que cuando antes entiendas tu papel, antes podrás jugar tus cartas.

Puedes creer que ya estás acostumbrado a sus cambios hormonales cada 28 días, y que en el peor de los casos se pasa al cabo de unos días. Bueno, ya imaginas lo que voy a decir ¿verdad?. La buena noticia es que no es tan malo como crees, ella puede tener más estabilidad que cuando tiene la regla, todo depende de cómo gestiones la “fiesta”. Si asumes que eres el proveedor y ella la dueña del evento, entonces todo irá bien, esto supone que tienes que entregar el pedido de cervezas en fecha y cambiar el color de la tapicería si ella decide que no pega con la decoración. Si no lo haces, entenderás porque ella es la jefa y tú no. Asúmelo, ella lleva a tu hijo dentro, eso le da un as en la manga. ¿Tú que tienes?.

Una vez que establezcas una relación, y unas reglas, podrás contraatacar cuando a ella caiga en un ataque de locura transitoria, sea por las hormonas o porque ha leído alguna mierda de libro sobre maternidad que le mete ideas absurdas en la cabeza.

Utiliza las reglas preestablecidas de esa relación de jefe-proveedor que habéis asumido de forma explícita. Ni siquiera una mujer llena de hormonas es capaz de negar las arbitrariedades que ella misma ha impuesto previamente. Bueno, no esperes que lo haga en el acto, por supuesto, pero si en un momento de contricción posterior. Todo lo que tienes que hacer es aplicar la segunda regla:

Segunda regla: Aceptar todo lo que te diga y sonreír.

Esto no es más que una evolución del primer principio: dos no se pegan si uno no quiere. En el fondo tú sabes que has hecho lo correcto, y lo único que haces es esperar a que tarde o temprano ella se dé cuenta de que ha sido presa de un ataque de hormonas. Te agradecerá tu paciencia y eso fortalecerá aún más vuestras reglas, sabiendo que funcionan para ambos.

Si no funciona a la primera, recuérdale las reglas del juego. Ella tiene la fiesta, pero tú eres su proveedor. Ella decide el juego, pero tú ayudas a él. Al igual que dos no peleean si uno no quiere, dos no se divierten si uno no baila.

 

Las suegras

Yo siempre había pensado que el tópico de la suegra era un poco exagerado, pero… quizás se debía a que todavía no tenía hijos. Hasta el momento, mi suegra era una mujer maravillosa, que cocinaba de maravilla.

Amigos. ¡Tened cuidado!. A la mía cuando hablaba de su futura nieta, empezaban a brillarle los ojos, como a Smeagol, del señor de los anillos cuando hablaba de su “preciosso tesoro”.  Dicen que las abuelas maleducan y los padres educan. Yo a veces me temo que las abuelas pueden ser el fuente del mal en el jardín del edén. Lo mismo es extensible a tu madre, por supuesto.

Todo empieza con un “pues yo no hice eso con XXXX “ o un “pues yo a XXX le daba/hacia otra cosa”. Ya la liaste. Prepárate a escupir alfileres allí donde antes había deliciosos pasteles de nata. Y hazlo con cuidado, pues la cosa puede empeorar, escóndelos en la servilleta y dí que están deliciosos.

Según estudios prestigiosos de famosas universidades suecas, las suegras segregan una sustancia corrosiva y extremadamente pegajosa en presencia de la progesterona materna. Es decir, cuando tu mujer empiece a estar muy gorda, tu suegra/madre querrá participar en todas las decisiones relativas a la maternidad: Si el bebé tiene que dormir en su cuna, si tiene que tomar biberón, el tipo de ropa, el tipo de cochecito, el tipo de chupete y hasta donde cojones hay que poner la cuna – Oh mierda!, si aún no ha nacido-, puedes cometer el error de decir en voz alta. No, pardillo, no cometas semejante error. No seas mentecato, acabas de darle otra razón para discutir: – ¿Es que todavía no habéis pensado en ello?-, dirá.

Si tu suegra/madre todavía no se ha quitado la máscara, mejor. Así puedes decirle tranquilamente que lo tenéis todo pensado y evitar que se ponga a dictar instrucciones, como si fuera un general  planificando la batalla. Si opina, procura no llevarla la contraria y decirle que sí a todo.  Es importante quejar claro desde el principio que ya teneis el cochecito, la bañerita, la cunita, el ponchito y todo tipo de mierdas que acaban en “ito” o “ita”. Si no, te encontrás en tu salón un maravilloso “xxxxxito” de color rosa / azul, que no sabes para que diablos es, y que por supuesto, no cabe en tu mierda de salón / cuarto de baño / cuarto del niño. Los futuros abuelos generalmente están deseando tener un nietecillo, si es el primero, entonces estás jodido, porque serás el blanco de todos los regalos, consejos y el centro de todas las conversaciones de aquí hasta que tu mujer eche todo lo que tiene dentro. Imagino que la mitad de las leyendas que circulan sobre las suegras se han debido forjar en esa etapa. El resto de leyendas supongo que será más adelante, cuando la criatura tenga unos añitos y tú evitas como la peste que vaya con sus abuelos porque viene hecha una salvaje.

Las reglas aplicables a las suegras, son similares en el caso de boda: por nada del mundo dejes que pague algo, o aceptes regalos, es una cabeza de playa para la invasión a tu territorio natural, y afectará irremediablemente a la educación y crianza de tu hija. No obstante, pasará lo mismo que con tu madre, al final te encontrarás a un señor en tu boda que no conoces, y no, no es un camamero. Aquí se aplican varios temas muy relacionados con el tema boda: el bautizo, los agujeros de las orejas –si es niña- etc. Darán por supuesto que vas a bautizar a la niña –ya tienen los planes hechos-, y que vas a agujererar las orejas de tu niña –ya tienen los pendientes comprados-.

Anda con ojo, y apóyate en tu suegro, que estará deseando decirle aquello de “¿por qué no dejas que los chicos hagan su vida como quieran?”. Al menos la pelea posterior ya no tendrá repercusiones directas para tí. Le debes una a tu suegro. Apúntatela para que dentro de 30 años puedas devolvérsela al siguiente de la familia. Tu estarás en el papel de tu suegro y tu mujer será “la suegra malvada”, procura recordar esto dentro de 30 años. Esto es como las grandes series de televisión, pasa el tiempo y acabas encontrando explicación a cosas que jamás pensarías que tenían sentido.  Bueno, excepto en “Lost” (Perdidos).

No obstante, la ayuda de las suegras (ambas) es fundamental para cuando necesites ayuda, asi que como en el señor de los anillos, mantén a Smeagol a cierta distancia, porque tiene un rol esencial que cumplir, y es que en el fondo, cuando tú te comportes como un gilipollas integral –varias veces, créeme-, será fundamental que tu mujer tenga alguien cercano en quien apoyarse.

Cursos de preparación al parto.

Damos por supuesto que no serás tan estúpido como para eludir esta tarea que a tu mujer probablemente le haga mucha ilusión. A estas alturas ya deberías saber que tu mujer está sensible. La sensibilidad es importante, porque si tú también pareces sensible todo irá muchísimo mejor. Así que ve, pregunta por ello e infórmate. El riesgo de parecer un insensible es alto. Imagínate una mujer eternamente con la regla, y con motivos para quejarse de todo, exacto. Ahora vuelve a pensarlo, dos veces, si es necesario.

Las clases de preparación al parto constan de una parte teórica que probablemente ya hayas leído, pero que si no es así, son interesantes y básicas. No obstante, son cosas que realmente podrías aprender en menos de una hora, ¿así que porqué duran tanto tiempo?.

Básicamente por los ejercicios que hacen ellas para prepararse para el parto. Olvídate de las películas, yo no ví a ningún tío soplando como un gili al lado de su pareja, estábamos todos aburridos, pensando que aquello era una pérdida de tiempo, y sentados en una silla, mirando como hacían una especie de gimnasia para abuelas. Consejo: llévate un libro, y mírala de vez en cuando sonriendo.

Lo más gracioso de todo es ver al resto de parejas. Verás de todo, y no se asombres cuando oigas que algunas no quieren anestesia (epidural), otras que dicen que no piensan dar de mamar a su bebé y las que dicen que van a darle de mamar hasta que vaya al instituto. Mis favoritas son las que

¡ No creerás lo que oyes !

preguntan –o directamente afirman- que la dieta vegana es la más apropiada un bebé o las que han pensado ya como van a evitar ponerle ninguna vacuna a su niño. También están las que preguntan como hacer para tener el niño en casa, o las que tienen claro que quieren que duerma con ellos hasta los ocho años. Cuando oyes esas cosas, miras a sus parejas y empiezas a pensar que realmente tienen pinta de ser actores contratados por las mujeres que van al curso o el tipico pagafantas que pillan por banda para que les acompañe. No te entra en la cabeza que puedan existir tipos  como ese y que sean padres. En ese momento es cuando uno empieza a pensar que ese cursillo no vale una puta mierda, ¡deberían pasar exámenes antes de ponerse a procrear!.

Pero si no te has dado cuenta todavía, cada uno tiene a su hijo como le da la gana, así que sabiendo esto, eres libre, tú y tu pareja de hacer los planes que sean para vuestro futuro Mussolini o Gandhi.

Sexo y embarazo

Habrás leído sobre esto ya, sí, no lo niegues, guarrete. A quién te crees que engañas, a todos los hombres nos interesa el sexo, y sino dime como hemos llegado hasta aquí, futuro padre.  Habrás leído que las cosas no tienen porqué cambiar, palabras como “vivir el sexo con naturalidad en el embarazo” y cosas igual de absurdas. ¿ Embarazo y naturalidad?. Podríamos entablar un diálogo fisolosófico sobre qué es natural y que no, pero entiendo que pienses que el embarazo, el sexo y lo natural es algo que te produce un sentimiento de desasosiego cuando lo ves en la misma frase. A mi también me pasa. Tripa inmensa, dolores y paso de elefante no es una cosa que encajemos bien con el mundo del sexo, y especialmente me molesta en concepto de que “debe” parecernos hermoso y sexy.

Esta imagen no es del playboy.

Tu mujer ha cambiado, y sí, te produce ilusión y amor esa tripa que va creciendo en ella, pero como ya intuyes, ilusión y cariño no son del todo compatibles con la palabra pasión sexual. Además, hay algo diferente en ella. Sí, tu sexto sentido no te engaña, hay un alien en su tripa.  Dentro de poco incluso podrás notarlo moviéndose dentro. Y eso te llevará inmediatamente a pensar en tu futuro hijo / hija ahí dentro y eso, sí, te va a cortar el rollo. En seco. Bueno, existe un pequeño porcentaje de hombres a los que les da morbo hacerselo con embarazadas, es el mismo porcentaje que hay de aficionados a los pies, a los tacones, a las monjas con hábito, ya sabes, ¿no?.

Así es difícil pensar en tener sexo, sobre todo si lo acompañas del resto de factores del embarazo. Bueno, se le ponen gordas las tetas, eso es un plus. Un gran plus. Pero no olvidemos que aquí lo importante eres tú. Si te dan morbo las embarazadas, entonces te puedes saltar estos párrafos, pues está claro que no vas a tener problemas y vas a dudar de mi criterio.

Dicen que se puede tener sexo hasta el octavo o el séptimo mes del embarazo, mi consejo es que aproveches los primeros meses –con cuidado los tres primeros- y que no hagas muchas ilusiones con eso de que se puede vivir el embarazo y el sexo con normalidad. Lo han debido escribir gente muy fea o con una vida sexual bastante peculiar. Creo que a la mayoría de los tios se nos cae la líbido, no sólo por la ansiedad que genera en ambos el embarazo, sino porque es una situación que no motiva precisamente la sexualidad. Tambien es cierto, y lo habrás leído que a un porcentaje importante de mujeres se les disparan las ganas de tener sexo durante parte del embarazo. Quizás sea tu caso, y tengas una situación divertida entre manos: a ti no te apetece y ella te persigue para devorarte. Si pese a todo lo que te he contado todavia tienes curiosidad,  una buena noticia: piensa que ya está embarazada, es decir ¡barra libre!.

Ellas se verán muy sexys, y virtualmente se irán enamorando de tu tripa –por lo que representa-, pero tu seguirás viendo una tripa infinita, y lo que es peor, el miedo a hacer daño a la criatura que hay dentro. Vale que leas que es bueno para la embarazada, vale que ella te lo pida, pero tu seguirás teniendo miedo. En cualquier caso, que no te cuenten historias ni gilipolleces, tener sexo con una embarazada no es mejor que cuando no están embarazadas, y sí, antes era mejor. Así que no te comas la cabeza, es normal que pienses lo que estás pensando en esos momentos. Asúmelo, es parte de la vida, nadie tiene la culpa.

A lo largo del tiempo, según transcurre ese proceso, verás transformarse a la que era tu pareja sexual, una mujer joven y sexualmente atractiva en una mujer-madre, que va perdiendo poco a poco el rol anterior. No es –únicamente- por los cambios físicos, sino por el cambio de actitud. Deja de hablar de ti y de ella, para hablar de ella/el (el bichito que crece dentro de ella), ella y tú. En ese orden. Sí, reléelo otra vez. Dos veces si hace falta.

Este cambio, de la pareja a la familia, hace que la relación sexual cambie, de forma temporal. Pero de nuevo tendrás que renegociar el estatus quo de vuestra relación. La primera regla debería ser que en la cama, se deja de hablar de lactancia, se deja de hablar de pezones invertidos, de cesáreas y de episotomías. Si no lo hiciste, o esas palabras rondan tu mente cada vez que ves su cuerpo desnudo, no te preocupes, es normal.

Aunque a ella le parezca que la ropa de embarazada es sexy, no, no lo es. Los sujetadores de lactancia son un invento infernal, no dejes que te los enseñe, perderá puntos de mujer sexy y le costará recuperarlos.  De hecho, no existe ropa de embarazada sexy, pero no se lo digas.

Puede que quiera una foto de recuerdo de su proceso de embarazo. ¿De dónde crees que viene la palabra “embarazoso”?. No te dejes engañar, existen fotos de embarazadas que pueden llegar a ser estéticamente bonitas, sí, pero en ningún de ellas hay un tío con cara de “qué cojones hago yo aquí”.  Es decir, no te dejes retratar junto a ella, todas las fotos que he visto eran iguales. Pobres tipos.

Último consejo: ni se te ocurra ver vídeos reales de partos, a partir de ese momento te será imposible tener pensamientos sexuales agradables sobre tu pareja durante un tiempo. Quedarás marcado, igual que si vieras una snuff-movie.

Dentro de un tiempo, una vez haya nacido ya la criatura, volveremos a hablar de sexo, esta vez del sexo (o la falta de él) en los primeros meses de paternidad.