Instinto maternal

por Sancho Lerena


La contradicción es algo que me caracteriza, eso lo saben bien quienes me conocen. Me da igual, me equivoco y lo admito, lo que crea una contradicción a ojos de extraños. Lo que ocurre es bien sencillo: me gusta ser preciso y honesto y cuando encuentro excepciones a mis grandilocuentes estupideces las digo. Supongo que hay más de una excepción que confirma las regla, y esta es una de ellas: El verdadero instinto maternal.

Podría hablar de mi mujer y de lo inteligente, paciente y trabajadora que fue al trabajarse el tema de la lactancia, peleando contra toda la sociedad, incultura, inmovilidad y comodidad actual, instaurada por las farmacéuticas y sus hijos bastardos de la industria alimentaria infantil. Sería más difícil explicar el porqué no es bueno que un niño -un bebé- llore en soledad. Conceptos avanzados que un hombre tiene que meter con calzador en su poderosa, pero cuadriculada mente, incapaz de desdoblar esquinas de colores, rellenas de aromas y matices que requieren órganos cuyo desarrollo hemos olvidado, lanzados a la optimización de procesos y al cómputo de precisos algoritmos para perfeccionar la realidad.

El mejor ejemplo de por qué una madre es una madre, y porqué un padre nunca podrá ser como una madre, me lo pone esta lacrimógena historia, que relata como el comportamiento de una mujer que fuera de este contexto podría ser catalogado como “puta loca, histérica o pirada de mierda”. En este caso resulta ser puro instinto, un acierto, básicamente un ejemplo de libro de verdadero instinto maternal.  Os pongo el texto en inglés y luego me tomaré la molestia de cortar y pegarlo en el traductor de google y corregirlo un poco, porque merece la pena.

 

madre

 

When Carolyn Isbister put her 20oz baby on her chest for a cuddle, she thought that it would be the ONLY CHANCE she would ever have to hold her. Doctors had told the parents that baby Rachel only had only MINUTES TO LIVE because her heart was beating once every ten seconds and she was not breathing.

“I didn’t want her to die being cold,” Carolyn says, “so I lifted her out of her blanket and put her against my skin to warm her up. Her feet were so cold. It was the only cuddle I was going to have with her, so I wanted to remember the moment.”

Then something remarkable happened: the warmth of her mother’s skin kick started Rachael’s heart into beating properly, which allowed her to take little breaths of her own.

“We couldn’t believe it – and neither could the doctors. She let out a tiny cry. The doctors came in and said there was still no hope – but I wasn’t letting go of her. We had her blessed by the hospital chaplain, and waited for her to slip away. But she still hung on.”

And then amazingly the pink color began to return to her cheeks. She literally was turning from gray to pink before our eyes, and she began to warm up too.

The sad part is that when the baby was born, doctors took one look at her and said ‘no’. They didn’t even try to help her with her breathing as they said it would just prolong her dying.

“Everyone just gave up on her,” says Carolyn.

At 24 weeks a womb infection had led to her premature labor and birth. Says Carolyn (who also has two children Samuel, 10, and Kirsten, 8 ): “We were terrified we were going to lose her. I had suffered three miscarriages before, so we didn’t think there was much hope.”

When Rachael was born she was grey and lifeless. Ian Laing, a consultant neonatologist at the hospital, said: “All the signs were that the little one was not going to make it and we took the decision to let mum have a cuddle as it was all we could do.
Two hours later the wee thing was crying.”

“This is indeed a miracle baby,” adds the doctor, “and I have seen nothing like it in my 27 years of practice. I have not the slightest doubt that mother’s love saved her daughter.”

Rachael was moved onto a ventilator where she continued to make steady progress and was tube and syringe fed her mother’s pumped breastmilk.

“The doctors said that she had proved she was a fighter and that she now deserved some intensive care as there was some hope,” says Carolyn. “Rachael did it all on her own – without any medical intervention or drugs. She had clung on to life – and it was all because of that cuddle.”

The cuddle had warmed up her body and regulated her heart and breathing enough for her to start fighting. At 5 weeks she was taken off the ventilator and began breastfeeding on her own. At four months Rachel went home with her parents, weighing 8lbs – the same as any other healthy newborn.

Because Rachel had suffered from a lack of oxygen doctors said there was a high risk of damage to her brain. But a scan showed no evidence of any problems and today Rachel is on par with her peers.

“She is doing so well,” says Carolyn, smiling. “When we brought her home, the doctors told us that she was a remarkable little girl. And most of all, she just loves her cuddles. She will sleep for hours, just curled into my chest. It was that first cuddle which saved her life – and I’m just so glad I trusted my instinct and picked her up when I did. Otherwise she wouldn’t be here today.”

TRADUCCION:

Cuando Carolyn Isbister puso a su bebé 20 oz en el pecho y lo abrazo, pensó que iba a ser la única oportunidad que tuviera de abrazarla. Los médicos habían dicho a los padres que el bebé Rachel sólo tenía sólo minutos de vida porque su corazón latía una vez cada diez segundos y no respiraba .

” Yo no quería que muriera de frío “, dice Carolyn , “así que la levantó de la manta y la puso sobre su piel para calentarla . Sus pies estaban helados. Era el único abrazo que iba tener con ella, así que quería recordar el momento ” .

Entonces sucedió algo extraordinario : el calor de la piel de su madre ayudó al corazón de Rachael a latircorrectamente, lo que le permitió tomar pequeñas bocanadas de aire por su cuenta.

“No lo podíamos creer – y tampoco podían los médicos. Dejó escapar un pequeño grito. Los médicos entraron y dijeron que aún había esperanza” .

Y sorprendentemente el color rosa comenzó a regresar a sus mejillas. Ella, literalmente, estaba pasando de gris a rosa delante de nuestros ojos , y empezó a calentarse demasiado .

La parte triste es que cuando nació el bebé , los médicos tomaron una mirada a ella y le dijo “no” . Ni siquiera tratan de ayudarla con su respiración como dijeron que sería sólo prolongar su muerte.

” Todo el mundo se dio por vencido con ella”, dice Carolyn .

A las 24 semanas una infección de la matriz se había llevado a su trabajo de parto prematuro y nacimiento. Dice Carolyn (que también tiene dos hijos de Samuel , 10 , y Kirsten , 8 ) : ” Estábamos aterrorizados que íbamos a perder. Yo había sufrido tres abortos involuntarios antes, así que no creo que no había mucha esperanza ” .

Cuando Rachael nació era gris y sin vida. Ian Laing, un neonatólogo consultor en el hospital, dijo : ” Todos los indicios son que el pequeño no va a sobrevivir y tomamos la decisión de dejar que su madre lo abrazara , ya que era todo lo que podíamos hacer.

Dos horas más tarde la cosa pequeñita lloraba ” .

” Esto es realmente un bebé milagro “, añade el doctor, ” y he visto nada igual en mis 27 años de práctica. No tengo la menor duda de que el amor de la madre salvó a su hija. “

Rachael se trasladó a un ventilador , donde continuó haciendo progresos constantes y se tubo y la jeringa alimentados de leche materna bombeada de su madre.

” Los médicos dijeron que se había demostrado que era un luchador y que ahora se merecía un poco de cuidado intensivo , ya que había algo de esperanza “, dice Carolyn “Rachael hizo todo por su cuenta – . Sin ningún tipo de intervención médica o medicamentos . Ella se había aferrado a la vida – y todo era por eso abrazo ” .

El abrazo se había calentado su cuerpo y regula su corazón y la respiración lo suficiente para poder empezar a luchar . A las 5 semanas que fue retirado el respirador y comenzó la lactancia materna por sí sola. A los cuatro meses Rachel se fue a casa con sus padres , pesando 8 libras – lo mismo que cualquier otro recién nacido sano .

Debido a Rachel había sufrido de una falta de oxígeno médicos dijo que había un alto riesgo de daño a su cerebro. Sin embargo, un análisis no mostró evidencia de los problemas y en la actualidad Rachel está a la par con sus compañeros.

” Ella está haciendo muy bien”, dice Carolyn , sonriendo. “Cuando la trajimos a casa , los médicos nos dijeron que era un poco sorprendente chica. Y, sobre todo , ella sólo ama a sus caricias . Ella va a dormir durante horas, sólo se cerraron en mi pecho. Era el primer abrazo que le salvó la la vida – y estoy muy contenta de haber confiado en mi instinto y la recogí cuando lo hice lo contrario no estaría aquí hoy. ” .

La historia amigo, hace que salgan lagrimillas, lo cual significa que aunque las mujeres estén todas un poco locas, tiene su explicación: ellas ven esas cosas, nosotros no.

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