Instinto paternal

por Sancho Lerena


Decenas de personas, padres antes que yo, me han evitado hablar siempre de una cosa llamada “instinto paternal”, probablemente por que hasta el más tarugo sabe que no existe. Lo más graciosillos, sólo lo sacan a relucir cuando proyectan la vida de tu hija hasta la adolescencia. Mi instinto paternal en ese momento me pone violento, pero es que yo soy una persona violento, y me dan ganas de hacerles la zancadilla, por decir.

Pero instinto maternal: ¡eso es otra cosa!. Para dar y tomar, cientos de veces. Entiendo que haya muchas mujeres con depresión postparto, pues sentirán que no ha llegado el espíritu santo a iluminar sus vidas, y aquel bicho que ha salido de ellas no es tan maravilloso como anhelaban. Quizás esperaban que el instinto maternal supliera un trabajo activo y constante, llamado “hacer de madre” que requiere, por supuesto, tener curiosidad, aprender y dedicarle tiempo previo. Para algo la naturaleza nos da nueve meses, para prepararnos para ese momento, el instinto maternal no lo va a resolver todo, aunque parece que un gran número de mujeres, lo esperan.

El instinto paternal es más escurridizo, un concepto etéreo, algo que visto en otros pueda dar algo de repelús ya que parece un instinto maternal en el cuerpo equivocado. Asumimos que existe, pero no sabemos cómo encontrarlo. Conozco una gran parte de la población masculina -de todas las edades- que todavía lo están buscando, y sus hijos/as están ya en la universidad o camino de ello. Los tópicos y las leyendas hacen mucho daño, por que esconden la ignorancia y la falta de curiosidad que todo padre/madre debería sentir. “Instinto” es una forma de justificar que no te apetece aprender. Hasta para follar hay que ponerle ganas y curiosidad, fíjate como seria que Dios/Darwin hizo que nos picara mucho el gusanillo del sexo, sino ya nos habríamos extinguidos por vagos y pasotas.

Yo todavía sigo trabajando en el concepto, no obstante, cuando tengo un mal dia y estoy cabreado con el mundo, cuando me cansa luchar con todo y pienso que todo es una mierda y no puedo más, evoco su carita y su forma de reír y me vuelven la energía para devolverle las ostias a la vida. ¿Instinto paternal?, siento que podría matar a dentelladas a cualquiera, no por mi, si no por mi hija. Demasiadas películas, siempre será más fácil mutilar al energúmeno que insulta a tu niña que aprender a decirle que no cuando te chantajea o cogerla en brazos cuando no te apetece ¿verdad?. Bueno, al menos a mí me lo parece.

Creo que lo más importante que he aprendido como padre hasta el momento, es que todo es un proceso que lleva tiempo, y que lo más importante es escuchar, aprender y tener curiosidad sin forzar las situaciones. Con mi pareja la cosa parece que funciona porque en su día ya aprendimos a respetar nuestros límites y nuestra forma de ser, algo esencial si quieres compartir un hijo. El desarrollo del niño, te permite aprender a la vez que el niño crece. Yo no estoy preparado para cuando mi hija tenga 18 años, pero tengo tiempo para prepararme, para aprender, para escucharla, para evitar los problemas que sé que pueden suceder. Cuando mi hija tenga tres años, se moverá, ahora todavía no tengo ese problema, aprenderé primero a alimentarla, a dormirla, a jugar con ella. Cuando tenga 8 años, ya estaré entrenado. La vida es un entrenamiento constante. Quien crea que el instinto paternal da todo eso, no es un iluso, es un cómodo. Y los cómodos tendrán cajones llenos de cosas que no pueden encontrar, lo siento por ellos.

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