Sexo y embarazo

por Sancho Lerena


Habrás leído sobre esto ya, sí, no lo niegues, guarrete. A quién te crees que engañas, a todos los hombres nos interesa el sexo, y sino dime como hemos llegado hasta aquí, futuro padre.  Habrás leído que las cosas no tienen porqué cambiar, palabras como “vivir el sexo con naturalidad en el embarazo” y cosas igual de absurdas. ¿ Embarazo y naturalidad?. Podríamos entablar un diálogo fisolosófico sobre qué es natural y que no, pero entiendo que pienses que el embarazo, el sexo y lo natural es algo que te produce un sentimiento de desasosiego cuando lo ves en la misma frase. A mi también me pasa. Tripa inmensa, dolores y paso de elefante no es una cosa que encajemos bien con el mundo del sexo, y especialmente me molesta en concepto de que “debe” parecernos hermoso y sexy.

Esta imagen no es del playboy.

Tu mujer ha cambiado, y sí, te produce ilusión y amor esa tripa que va creciendo en ella, pero como ya intuyes, ilusión y cariño no son del todo compatibles con la palabra pasión sexual. Además, hay algo diferente en ella. Sí, tu sexto sentido no te engaña, hay un alien en su tripa.  Dentro de poco incluso podrás notarlo moviéndose dentro. Y eso te llevará inmediatamente a pensar en tu futuro hijo / hija ahí dentro y eso, sí, te va a cortar el rollo. En seco. Bueno, existe un pequeño porcentaje de hombres a los que les da morbo hacerselo con embarazadas, es el mismo porcentaje que hay de aficionados a los pies, a los tacones, a las monjas con hábito, ya sabes, ¿no?.

Así es difícil pensar en tener sexo, sobre todo si lo acompañas del resto de factores del embarazo. Bueno, se le ponen gordas las tetas, eso es un plus. Un gran plus. Pero no olvidemos que aquí lo importante eres tú. Si te dan morbo las embarazadas, entonces te puedes saltar estos párrafos, pues está claro que no vas a tener problemas y vas a dudar de mi criterio.

Dicen que se puede tener sexo hasta el octavo o el séptimo mes del embarazo, mi consejo es que aproveches los primeros meses –con cuidado los tres primeros- y que no hagas muchas ilusiones con eso de que se puede vivir el embarazo y el sexo con normalidad. Lo han debido escribir gente muy fea o con una vida sexual bastante peculiar. Creo que a la mayoría de los tios se nos cae la líbido, no sólo por la ansiedad que genera en ambos el embarazo, sino porque es una situación que no motiva precisamente la sexualidad. Tambien es cierto, y lo habrás leído que a un porcentaje importante de mujeres se les disparan las ganas de tener sexo durante parte del embarazo. Quizás sea tu caso, y tengas una situación divertida entre manos: a ti no te apetece y ella te persigue para devorarte. Si pese a todo lo que te he contado todavia tienes curiosidad,  una buena noticia: piensa que ya está embarazada, es decir ¡barra libre!.

Ellas se verán muy sexys, y virtualmente se irán enamorando de tu tripa –por lo que representa-, pero tu seguirás viendo una tripa infinita, y lo que es peor, el miedo a hacer daño a la criatura que hay dentro. Vale que leas que es bueno para la embarazada, vale que ella te lo pida, pero tu seguirás teniendo miedo. En cualquier caso, que no te cuenten historias ni gilipolleces, tener sexo con una embarazada no es mejor que cuando no están embarazadas, y sí, antes era mejor. Así que no te comas la cabeza, es normal que pienses lo que estás pensando en esos momentos. Asúmelo, es parte de la vida, nadie tiene la culpa.

A lo largo del tiempo, según transcurre ese proceso, verás transformarse a la que era tu pareja sexual, una mujer joven y sexualmente atractiva en una mujer-madre, que va perdiendo poco a poco el rol anterior. No es –únicamente- por los cambios físicos, sino por el cambio de actitud. Deja de hablar de ti y de ella, para hablar de ella/el (el bichito que crece dentro de ella), ella y tú. En ese orden. Sí, reléelo otra vez. Dos veces si hace falta.

Este cambio, de la pareja a la familia, hace que la relación sexual cambie, de forma temporal. Pero de nuevo tendrás que renegociar el estatus quo de vuestra relación. La primera regla debería ser que en la cama, se deja de hablar de lactancia, se deja de hablar de pezones invertidos, de cesáreas y de episotomías. Si no lo hiciste, o esas palabras rondan tu mente cada vez que ves su cuerpo desnudo, no te preocupes, es normal.

Aunque a ella le parezca que la ropa de embarazada es sexy, no, no lo es. Los sujetadores de lactancia son un invento infernal, no dejes que te los enseñe, perderá puntos de mujer sexy y le costará recuperarlos.  De hecho, no existe ropa de embarazada sexy, pero no se lo digas.

Puede que quiera una foto de recuerdo de su proceso de embarazo. ¿De dónde crees que viene la palabra “embarazoso”?. No te dejes engañar, existen fotos de embarazadas que pueden llegar a ser estéticamente bonitas, sí, pero en ningún de ellas hay un tío con cara de “qué cojones hago yo aquí”.  Es decir, no te dejes retratar junto a ella, todas las fotos que he visto eran iguales. Pobres tipos.

Último consejo: ni se te ocurra ver vídeos reales de partos, a partir de ese momento te será imposible tener pensamientos sexuales agradables sobre tu pareja durante un tiempo. Quedarás marcado, igual que si vieras una snuff-movie.

Dentro de un tiempo, una vez haya nacido ya la criatura, volveremos a hablar de sexo, esta vez del sexo (o la falta de él) en los primeros meses de paternidad.

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