Padre malhablado

Hasta los cojones de oir putos diminutivos para todo. Vamos a contar cuatro jodidas verdades, ostias.

El guerrero y el payaso

Leo frecuentemente, y también escucho de forma habitual una queja común sobre los hombres: no colaboramos en el hogar.

¿Qué esperaban las mujeres?, ¿que ese tipo chuleta y divertido que encontraron por casualidades del destino se deslomara portando la aspiradora por las esquinas de la casa?. ¿Acaso esperaban que aunque lo supiera todo, iba a saber como arrancar la grasa de las cacerolas?. No, ese tipo de sabiduría suele ser poco práctica, y mucho más importante que cualesquiera de las nimiedades del hogar.

 

Como hombre tengo el privilegio de poder escuchar de primera mano las opiniones sinceras de mis congéneres, es decir, cuando estamos borrachos y decimos lo que pensamos sin darnos cuenta, aunque ciertamente, cuando se trata de mujeres suele coincidir con lo que decimos cuando estamos sobrios. Algunos opinan que tales barbaridades sólo pueden ser una pose, una defensa, que no puede ser cierto lo que oyen. No os engañéis, suele ser rabiosamente cierto lo que dicen con sorna.

Somos guerreros, brujos, mercaderes, ladrones… incluso sacerdotes. Lo de lavar, planchar y barrer no es lo nuestro, nunca lo fue; habrían de asumirlo y aceptarlo las afortunadas a las que hemos elegido para compartir nuestras vidas. Nuestras madres nos enseñaron a berrear para conseguir lo que queríamos, a correr por el parque y a defender a los débiles. Nos enseñaron a pelear por lo nuestro en el colegio y a no romper la ropa cuando rodábamos por el suelo. No recuerdo yo que jamás mi madre me enseñara a hacer un huevo frito, bastante sufría la pobre para lograr que me lo comiera sin plantar batalla.

¿Y ahora quieren esas insensibles mujeres que portemos espátulas en vez de espadas?, ¿que parlamentemos sobre lactancia y colecho en vez de discutir fogosamente sobre tácticas militares?, ¿hasta que punto de domesticación creen que podemos llegar?. Es normal que los índices de natalidad hayan disminuido hasta casi desaparecer, un hombre debe tener ocupada su mente en batallas, conquistas y operaciones balísticas: sean estas de arpones, flechas o balones. En cualquier caso, sin la épica, un hombre, deja de serlo.

Quizás las féminas que ahora reclaman la figura del padre,  no cayeron en su dia, que no todo hombre puede ser padre, todo lo más semental. Sólo algunos hombres pueden ser padres padres, además de guerreros, magos, cocineros, porteadores de basura, payasos para sus hijos, masajeadores de hombros de sus parejas, y hábiles recogedores de mierda en la cocina.

Lo que distingue unos de otros no es su mirada, ni sus atributos -físicos o intelectuales-, sin embargo es fácil reconocerlos. Son aquellos que desde el primer momento, se preocupaban más por la persona, que por la mujer.

 

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Instinto maternal

La contradicción es algo que me caracteriza, eso lo saben bien quienes me conocen. Me da igual, me equivoco y lo admito, lo que crea una contradicción a ojos de extraños. Lo que ocurre es bien sencillo: me gusta ser preciso y honesto y cuando encuentro excepciones a mis grandilocuentes estupideces las digo. Supongo que hay más de una excepción que confirma las regla, y esta es una de ellas: El verdadero instinto maternal.

Podría hablar de mi mujer y de lo inteligente, paciente y trabajadora que fue al trabajarse el tema de la lactancia, peleando contra toda la sociedad, incultura, inmovilidad y comodidad actual, instaurada por las farmacéuticas y sus hijos bastardos de la industria alimentaria infantil. Sería más difícil explicar el porqué no es bueno que un niño -un bebé- llore en soledad. Conceptos avanzados que un hombre tiene que meter con calzador en su poderosa, pero cuadriculada mente, incapaz de desdoblar esquinas de colores, rellenas de aromas y matices que requieren órganos cuyo desarrollo hemos olvidado, lanzados a la optimización de procesos y al cómputo de precisos algoritmos para perfeccionar la realidad.

El mejor ejemplo de por qué una madre es una madre, y porqué un padre nunca podrá ser como una madre, me lo pone esta lacrimógena historia, que relata como el comportamiento de una mujer que fuera de este contexto podría ser catalogado como “puta loca, histérica o pirada de mierda”. En este caso resulta ser puro instinto, un acierto, básicamente un ejemplo de libro de verdadero instinto maternal.  Os pongo el texto en inglés y luego me tomaré la molestia de cortar y pegarlo en el traductor de google y corregirlo un poco, porque merece la pena.

 

madre

 

When Carolyn Isbister put her 20oz baby on her chest for a cuddle, she thought that it would be the ONLY CHANCE she would ever have to hold her. Doctors had told the parents that baby Rachel only had only MINUTES TO LIVE because her heart was beating once every ten seconds and she was not breathing.

“I didn’t want her to die being cold,” Carolyn says, “so I lifted her out of her blanket and put her against my skin to warm her up. Her feet were so cold. It was the only cuddle I was going to have with her, so I wanted to remember the moment.”

Then something remarkable happened: the warmth of her mother’s skin kick started Rachael’s heart into beating properly, which allowed her to take little breaths of her own.

“We couldn’t believe it – and neither could the doctors. She let out a tiny cry. The doctors came in and said there was still no hope – but I wasn’t letting go of her. We had her blessed by the hospital chaplain, and waited for her to slip away. But she still hung on.”

And then amazingly the pink color began to return to her cheeks. She literally was turning from gray to pink before our eyes, and she began to warm up too.

The sad part is that when the baby was born, doctors took one look at her and said ‘no’. They didn’t even try to help her with her breathing as they said it would just prolong her dying.

“Everyone just gave up on her,” says Carolyn.

At 24 weeks a womb infection had led to her premature labor and birth. Says Carolyn (who also has two children Samuel, 10, and Kirsten, 8 ): “We were terrified we were going to lose her. I had suffered three miscarriages before, so we didn’t think there was much hope.”

When Rachael was born she was grey and lifeless. Ian Laing, a consultant neonatologist at the hospital, said: “All the signs were that the little one was not going to make it and we took the decision to let mum have a cuddle as it was all we could do.
Two hours later the wee thing was crying.”

“This is indeed a miracle baby,” adds the doctor, “and I have seen nothing like it in my 27 years of practice. I have not the slightest doubt that mother’s love saved her daughter.”

Rachael was moved onto a ventilator where she continued to make steady progress and was tube and syringe fed her mother’s pumped breastmilk.

“The doctors said that she had proved she was a fighter and that she now deserved some intensive care as there was some hope,” says Carolyn. “Rachael did it all on her own – without any medical intervention or drugs. She had clung on to life – and it was all because of that cuddle.”

The cuddle had warmed up her body and regulated her heart and breathing enough for her to start fighting. At 5 weeks she was taken off the ventilator and began breastfeeding on her own. At four months Rachel went home with her parents, weighing 8lbs – the same as any other healthy newborn.

Because Rachel had suffered from a lack of oxygen doctors said there was a high risk of damage to her brain. But a scan showed no evidence of any problems and today Rachel is on par with her peers.

“She is doing so well,” says Carolyn, smiling. “When we brought her home, the doctors told us that she was a remarkable little girl. And most of all, she just loves her cuddles. She will sleep for hours, just curled into my chest. It was that first cuddle which saved her life – and I’m just so glad I trusted my instinct and picked her up when I did. Otherwise she wouldn’t be here today.”

TRADUCCION:

Cuando Carolyn Isbister puso a su bebé 20 oz en el pecho y lo abrazo, pensó que iba a ser la única oportunidad que tuviera de abrazarla. Los médicos habían dicho a los padres que el bebé Rachel sólo tenía sólo minutos de vida porque su corazón latía una vez cada diez segundos y no respiraba .

” Yo no quería que muriera de frío “, dice Carolyn , “así que la levantó de la manta y la puso sobre su piel para calentarla . Sus pies estaban helados. Era el único abrazo que iba tener con ella, así que quería recordar el momento ” .

Entonces sucedió algo extraordinario : el calor de la piel de su madre ayudó al corazón de Rachael a latircorrectamente, lo que le permitió tomar pequeñas bocanadas de aire por su cuenta.

“No lo podíamos creer – y tampoco podían los médicos. Dejó escapar un pequeño grito. Los médicos entraron y dijeron que aún había esperanza” .

Y sorprendentemente el color rosa comenzó a regresar a sus mejillas. Ella, literalmente, estaba pasando de gris a rosa delante de nuestros ojos , y empezó a calentarse demasiado .

La parte triste es que cuando nació el bebé , los médicos tomaron una mirada a ella y le dijo “no” . Ni siquiera tratan de ayudarla con su respiración como dijeron que sería sólo prolongar su muerte.

” Todo el mundo se dio por vencido con ella”, dice Carolyn .

A las 24 semanas una infección de la matriz se había llevado a su trabajo de parto prematuro y nacimiento. Dice Carolyn (que también tiene dos hijos de Samuel , 10 , y Kirsten , 8 ) : ” Estábamos aterrorizados que íbamos a perder. Yo había sufrido tres abortos involuntarios antes, así que no creo que no había mucha esperanza ” .

Cuando Rachael nació era gris y sin vida. Ian Laing, un neonatólogo consultor en el hospital, dijo : ” Todos los indicios son que el pequeño no va a sobrevivir y tomamos la decisión de dejar que su madre lo abrazara , ya que era todo lo que podíamos hacer.

Dos horas más tarde la cosa pequeñita lloraba ” .

” Esto es realmente un bebé milagro “, añade el doctor, ” y he visto nada igual en mis 27 años de práctica. No tengo la menor duda de que el amor de la madre salvó a su hija. “

Rachael se trasladó a un ventilador , donde continuó haciendo progresos constantes y se tubo y la jeringa alimentados de leche materna bombeada de su madre.

” Los médicos dijeron que se había demostrado que era un luchador y que ahora se merecía un poco de cuidado intensivo , ya que había algo de esperanza “, dice Carolyn “Rachael hizo todo por su cuenta – . Sin ningún tipo de intervención médica o medicamentos . Ella se había aferrado a la vida – y todo era por eso abrazo ” .

El abrazo se había calentado su cuerpo y regula su corazón y la respiración lo suficiente para poder empezar a luchar . A las 5 semanas que fue retirado el respirador y comenzó la lactancia materna por sí sola. A los cuatro meses Rachel se fue a casa con sus padres , pesando 8 libras – lo mismo que cualquier otro recién nacido sano .

Debido a Rachel había sufrido de una falta de oxígeno médicos dijo que había un alto riesgo de daño a su cerebro. Sin embargo, un análisis no mostró evidencia de los problemas y en la actualidad Rachel está a la par con sus compañeros.

” Ella está haciendo muy bien”, dice Carolyn , sonriendo. “Cuando la trajimos a casa , los médicos nos dijeron que era un poco sorprendente chica. Y, sobre todo , ella sólo ama a sus caricias . Ella va a dormir durante horas, sólo se cerraron en mi pecho. Era el primer abrazo que le salvó la la vida – y estoy muy contenta de haber confiado en mi instinto y la recogí cuando lo hice lo contrario no estaría aquí hoy. ” .

La historia amigo, hace que salgan lagrimillas, lo cual significa que aunque las mujeres estén todas un poco locas, tiene su explicación: ellas ven esas cosas, nosotros no.

Instinto paternal

Decenas de personas, padres antes que yo, me han evitado hablar siempre de una cosa llamada “instinto paternal”, probablemente por que hasta el más tarugo sabe que no existe. Lo más graciosillos, sólo lo sacan a relucir cuando proyectan la vida de tu hija hasta la adolescencia. Mi instinto paternal en ese momento me pone violento, pero es que yo soy una persona violento, y me dan ganas de hacerles la zancadilla, por decir.

Pero instinto maternal: ¡eso es otra cosa!. Para dar y tomar, cientos de veces. Entiendo que haya muchas mujeres con depresión postparto, pues sentirán que no ha llegado el espíritu santo a iluminar sus vidas, y aquel bicho que ha salido de ellas no es tan maravilloso como anhelaban. Quizás esperaban que el instinto maternal supliera un trabajo activo y constante, llamado “hacer de madre” que requiere, por supuesto, tener curiosidad, aprender y dedicarle tiempo previo. Para algo la naturaleza nos da nueve meses, para prepararnos para ese momento, el instinto maternal no lo va a resolver todo, aunque parece que un gran número de mujeres, lo esperan.

El instinto paternal es más escurridizo, un concepto etéreo, algo que visto en otros pueda dar algo de repelús ya que parece un instinto maternal en el cuerpo equivocado. Asumimos que existe, pero no sabemos cómo encontrarlo. Conozco una gran parte de la población masculina -de todas las edades- que todavía lo están buscando, y sus hijos/as están ya en la universidad o camino de ello. Los tópicos y las leyendas hacen mucho daño, por que esconden la ignorancia y la falta de curiosidad que todo padre/madre debería sentir. “Instinto” es una forma de justificar que no te apetece aprender. Hasta para follar hay que ponerle ganas y curiosidad, fíjate como seria que Dios/Darwin hizo que nos picara mucho el gusanillo del sexo, sino ya nos habríamos extinguidos por vagos y pasotas.

Yo todavía sigo trabajando en el concepto, no obstante, cuando tengo un mal dia y estoy cabreado con el mundo, cuando me cansa luchar con todo y pienso que todo es una mierda y no puedo más, evoco su carita y su forma de reír y me vuelven la energía para devolverle las ostias a la vida. ¿Instinto paternal?, siento que podría matar a dentelladas a cualquiera, no por mi, si no por mi hija. Demasiadas películas, siempre será más fácil mutilar al energúmeno que insulta a tu niña que aprender a decirle que no cuando te chantajea o cogerla en brazos cuando no te apetece ¿verdad?. Bueno, al menos a mí me lo parece.

Creo que lo más importante que he aprendido como padre hasta el momento, es que todo es un proceso que lleva tiempo, y que lo más importante es escuchar, aprender y tener curiosidad sin forzar las situaciones. Con mi pareja la cosa parece que funciona porque en su día ya aprendimos a respetar nuestros límites y nuestra forma de ser, algo esencial si quieres compartir un hijo. El desarrollo del niño, te permite aprender a la vez que el niño crece. Yo no estoy preparado para cuando mi hija tenga 18 años, pero tengo tiempo para prepararme, para aprender, para escucharla, para evitar los problemas que sé que pueden suceder. Cuando mi hija tenga tres años, se moverá, ahora todavía no tengo ese problema, aprenderé primero a alimentarla, a dormirla, a jugar con ella. Cuando tenga 8 años, ya estaré entrenado. La vida es un entrenamiento constante. Quien crea que el instinto paternal da todo eso, no es un iluso, es un cómodo. Y los cómodos tendrán cajones llenos de cosas que no pueden encontrar, lo siento por ellos.

El parto

Prepárate a vivir una experiencia única. Es algo que aunque muchos padres han vivido, probablemente sea diferente para cada uno. Lo primero es que es algo que vives “solo”, porque hay que diferenciar lo que es el parto para ti, y lo que es para ella. Ella lo siente desde dentro, tu lo sientes desde fuera.

 

Y cuando hace POP, ya no hay stop !

Y cuando hace POP, ya no hay stop !

Si hasta ahora ella era la estrella, ahora es ella la estrella indiscutible. Hasta este momento, tu papel era relativamente importante -dependía de como lo hubieras gestionado-. Bueno, en el parto eres mas o menos un mueble. El único papel relevante, es el preocuparte de los papeleos, llevar las bolsas con la ropa y procurar ser un facilitador al resto del personal, es decir, no estorbar y ayudar cuando puedas. El concepto ayudar, no te engañes, es básicamente agarrar su mano para que tenga algo que apretar y abrir un poco la ventana cuando tenga calor, y por supuesto, sonreír y decir que todo saldrá bien.

Tu mujer, ni siquiera se apoyará directamente en ti, ya que esta demasiado dolorida como para ser demasiado racional (si es que alguna vez lo fué). Sin embargo, aunque en el momento no seas consciente de ello, eres su principal y único apoyo. Tu papel, es puro estoicismo: aguantar sin rechistar, hacer lo que te digan y dar confianza aunque estés completamente acojonado y sepas que no hay nada que puedas controlar o hacer. ¡Joder, en eso somos buenos los hombres!.

Una cosa que es importante dejar claro, y asumir de antemano es que el protagonismo debe ser de la mujer. He visto y oído actitudes de otros padres que de alguna forma intentan compensar el hecho de que el padre no sea de gran utilidad. Por ejemplo esos padres que graban el video, que interactúan con los médicos o que de alguna forma intentan “liderar” el proceso del parto con su actitud. Se ha puesto de moda eso de que el padre corte el cordón umbilical. A mi no me marea la sangre, ¿pero sinceramente crees que aporta algo que el padre corte el cordón?.

Ella es quien va a parir, y en cuanto empiezan las contracciones y miras “ahi abajo” y ves como empieza a aparecer la cabeza de la criatura, cualquier ilusión de que pintas algo, debería desaparecer. Ella es la estrella, por derecho propio, asi que cállate y limítate a contemplar algo que te llenará los ojos de lágrimas y recordarás el resto de tu vida, no lo estropees, y disfruta del momento del nacimiento de tu hijo. Si te gusta el gore, gozarás el doble.

El proceso de parto empieza cuando ella tiene contracciones “de las que duelen”. Todas las embarazadas tienen contracciones “indoloras” mas o menos desde la mitad del embarazo, pero no se dan cuenta. Esas contracciones son una especie de ensayo de las de verdad. Las de verdad parece ser que son como un dolor que viene de los riñones y que se extiende hacia la tripa. Da igual lo que tu leas, por que es ella la que va a sentirlo. El caso es que las contracciones de verdad “duelen”, y van doliendo más conforme se acerca el momento del parto.

Aquí, como en otras muchas cosas, no hay un criterio único, y se pueden presentar muchas variaciones diferentes, así que hablaré estrictamente de mi caso.

Hay que diferenciar primero el caso de las primerizas de las que ya han tenido mas hijos. Las primerizas “tardan más”. Se dice que antes de ir al hospital, se deben tener contracciones que duran más o menos la misma cantidad de tiempo (generalmente en torno a un minuto), que suceden en intervalos regulares de tiempo (cuando suceden en torno a cinco minutos es hora de ir al hospital), y que esa constancia es durante al menos una hora.

Si no quieres estar como un gilipollas con un cronómetro y una libreta, te recomiendo que mires apps para tu móvil, nosotros usamos una app de android que te hacía la media y todo, fue extremadamente útil.

Si ella rompe aguas, hay que ir al hospital inmediatamente, aunque no tenga contracciones o no las detecte.

Si te pones nervioso y piensas que “hay que ir al hospital” y entras en modo irracional, no te preocupes, no serás el primero. Irás ahí, y te mandarán para casa si ella no ha dilatado lo suficiente. Cuando fuimos nosotros, ella rompió aguas nada más bajarse del taxi, asi que las cuatro parejas que había allí esperando nos miraron con odio, porque a ellos les mandaban para casa hasta que sus parejas no dilataran más.

¿Qué es eso de dilatar?.

Básicamente que la criatura tiene que salir por donde entró. Fontanería básica amigos. Solo que ahora, el diámetro de lo que tiene que salir no mide tus pírricos cuatro centímetros (vale, es un farol), sino que su cabeza es mas bién del tamaño de un coco, y sí, tiene que salir por ahí. Acojona pensarlo, ¿verdad?.

Hasta que ella no ha dilatado diez centímetros, los médicos no considerarán que puede salir. Una vez que ha dilatado, empieza el momento del parto en si mismo.

Desde que entras al hospital y es aceptada para entrar (es decir, no te vuelven a mandar de nuevo a casa), pueden pasar bastantes horas. En mi caso fueron cinco horas, y todo el mundo nos dijo “¡que rápido!”. Así que vé haciéndote a la idea.

El primer paso será llevarla a una sala donde la tendrán en observación. La suelen llamar monitorización. Ahí le ponen una especie de ventosas con micrófono para medir la presión y el ritmo de latidos del corazón. De alguna forma con eso van viendo la evolución de las contracciones al igual que tú lo hacias con tu app de android, pero mas profesional. El estudiar diez años les permite usar mejor hardware. Ahí puedes estar esperando una, dos o cuatro horas. Básicamente esperan a que “la cañería” por donde tiene que salir la criatura se ensanche o en términos médicos, se dilate.

Una vez que se haya dilatado lo suficiente, la pasarán a la sala de partos, y es donde te pondrán el disfraz ese verde que has visto en las películas. Ahí es donde sucederá todo. Pero amigo, no tengas prisa, ahí esperarás otras cuantas horas hasta que todo esté apunto. Entre todo este trayecto tu harás de porteador, es decir, tendrás que llevar contigo la bolsa con la ropa de tu mujer, que la quitaron cuando le pusieron ese mítico camisón de hospital donde se te ve el culo. Probablemente haya roto aguas y esté la ropa mojada. Si es invierno, tendrás que llevar su abrigo, junto con el tuyo y por supuesto la bolsa con las cosas para el hospital. Es decir, irás como un pobrediablo llevando cosas por todo el hospital. Piénsate bien lo que vas a llevar en la bolsa del hospital, porque lo irás llevando contigo de un lado a otro durante esas horas que se harán interminables.

Volviendo al proceso de parto.Durante esas horas, ella tendrá contracciones muy dolorosas. Ahí es donde le pondrán la epidural. En ese proceso, te echarán al pasillo, y de nuevo te verás abandonado en un pasillo oscuro. Si te ocurre como a mí, que estás de madrugada en el hospital, se puedes ver como yo, solo en un pasillo oscuro, escuchando los alaridos de dolor de tu amada.

Oir a tu mujer gritar esperando de pie en este pasillo. Mola un monton!

Oir a tu mujer gritar esperando de pie en este pasillo. Mola un monton!

Asúmelo, por mucho que hayas leído sobre lo maravilloso que es el hospital “XXX” para el parto, sigue siendo un hospital, y además tú no eres la estrella, por lo que los pasillos serán parte de tu experiencia. Más te vale ir con ropa y calzado cómoda, y tener mucha batería en el móvil para matar los nervios con algo, no está de más que te lleves algo de comer y de beber. Yo me llevé libros, pero estaba demasiado nervioso como para leer algo “serio”. Una buena idea puede ser llevar revistas tontas de esas de usar y tirar para matar el rato.

 

Aqui pasé esperando 3 horas de pie

Aqui pasé esperando 3 horas de pie

 

Salís de cuentas. Llega el momento !

Es ahora cuando te das cuenta de que sí, por fin vas a ser padre. ¿Acojonado?, ¿ilusionado?, ¿confuso?. Da igual, tu padre pasó por lo mismo que tú, y como tú cientos de miles de personas pasan por lo mismo todos los años, así que no te sientas tan especial. Aprieta los dientes, ¡ya viene!.

¿Pensando en apurar los últimos momentos?, ¿tienes miedo de no poder dormir nunca más doce horas del tirón?, bueno podría seguir diciendo chorradas de cosas que representan aquello que los que están fuera de tu situación ven, pero ¿qué hay de lo que ves tu?.

Yo ardo en impaciencia de verla sonreír y ver sus manitas coger mi dedos, y todas esas cosas que sólo yo puedo ver, probablemente veas otras. Pero la ilusión es lo que te da fuerzas para enfrentarte a lo que sea. ¡Lo que sea!

Aunque quedan horas, días a lo sumo, cuesta dormir. Es importante ser consciente de que en estos días, se descarga tensión por sitios de lo más inesperado, así que procura no tomar decisiones importantes estos días, porque puedes cometer errores debidos a la presión invisible que te corroe por dentro. Evita las discusiones y sobre todo, céntrate en lo importante – no lo dejes para lo último-, porque aunque te parezca que lo estás llevando bien, sólo estas evitando pensar en ello, pero el cuerpo, que no es tonto, no se deja engañar. Muchos padres explotan en un momento u otro, algunos cuando se ven por primera vez con su niño en brazos y todo el mundo le empieza a agobiar, un buen amigo entró en modo agresivo y echó a todo el mundo a patadas. Evítalo. Haz de hombre: planifica.

¿Porque planificar los momentos que van desde las primeras contracciones hasta que llegas a casa?. La improvisación no existe, se ensaya, y si no puedes ensayar, al menos piensa lo que va a ocurrir y cómo lo vas a controlar. Al fin y al cabo eres el padre no?, es esto en lo que puedes ayudar a la madre, y créeme, tu mujer no estará para gaitas cuando de a luz, así que tu tienes la obligación de tomar el control de la situación. Ahora que vas a ser padre, ahora que va a nacer tu primer hijo. Ahora, y no antes, vas a ser, por fin “mayor”.

Sí, ya no hay vuelta atrás. Es aquí cuando los calzonazos escriben su primer capítulo, es aquí cuando te ganarás el descenso a los infiernos como el triste que no supo controlar y poner freno a la cantidad de histéricos familiares que van a acosarte las próximas horas. Así que toma nota, amigo:

1. Cuando tu mujer de a luz, asegúrate de que nadie más lo sepa. Si se enteran, se empeñarán en ir contigo al hospital. A veces tardan 10/12 horas en dar a luz, imagínate a tu suegra, y a tu madre juntas durante 12 horas. ¿No quieres eso verdad?. Miente, apaga el móvil, pero sobre todo: cómete el marrón solo, ya eres mayor, eso supone que tienes que gestionar la situación para proteger a tu mujer y a tu hija del estrés.

2. Cuando haya nacido, permanece las primeras horas a solas con tu mujer. Disfruta de un momento único, sed familia. Serán momentos inolvidables que querrás que nadie pisotee con su ansiedad.

3. Llama a la familia, pero insiste en que sólo venga la familia directa (hermanos, padres). Disfruta con ellos este momento, dosifica la visita para que la madre –y tú- no sufráis. A estas alturas debéis estar muy cansados.

4. Utiliza las redes sociales y el email para avisar a amigos, compañeros de trabajo, etc. Cuenta con tu familia para avisar al resto de familiares.

5. Disfruta viendo a tu hija o hijo. Es tuyo, lo has hecho tú. Eso es algo maravilloso. No dejes de disfrutar lo realmente importante.